Vistas de página en total

miércoles, 21 de enero de 2015

Anécdotas Platenses IV: Cotidiano

Hasta hace unos días, con un amigo, cuidábamos una casa mientras sus dueños vacacionaban. Uno de esos días, en horas de la tarde, me quedo solo, boludeando. Estaba en la computadora, tranca, viviendo en lo terrenal de los videojuegos, hasta que algo descolocó esa abstraída cotidianidad. Al pararme para ir a busca algo de jugo, frente a la heladera, veo el suelo lleno de leche. La puta madre. No es que era una leche cualquiera, era la única que había. Que habíamos ido a comprar porque las demás estaban vencidas. Bue, fue. Limpio el suelo y la parte de la heladera donde había chorreado y si: la leche se había roto por abajo y perdía. Me quedaba sin la merienda que quería. En fin.

Esa misma noche, ya acompañado otra vez, al disponernos a cenar, sentimos un olor muy fuerte que venía de la cocina. Si, donde había chorreado la leche. Lo más probable era que haya quedado algo debajo de la heladera, a simple vista no se veía nada... y toda la paja del mundo de correr la heladera para ver qué onda. Ya fueeee.

Y convivíamos con el olor a mierda de la leche podrida. Nos acostumbrábamos a los pocos minutos. Y al día siguiente otra vez lo mismo. Se sentía muy fuerte al llegar al lugar, viniendo de otro ambiente, pongamoslé "normal". Pero pasado ese pequeño tiempo acompañado del olor, ya te aclimatabas y hasta nos reíamos de ello. Lo "normal" se desdibujaba. Como todo lo humano. Había cosas más importantes, si. Ya fue.

Ayer me mandaron un mensaje, diciendo que todavía hay olor a podrido en la casa. Pero ya no estoy más ahí como para hacer algo, digamos, y bueno, sigue siendo una tremenda paja mover esa heladera.

Ya de regreso en mi casa me di cuenta de la metáfora de todo esto y no pude reírme más del asunto.

Mañana quizá pueda. 

sábado, 27 de diciembre de 2014

domingo, 30 de noviembre de 2014

desayuno

(Hola)

crece
hacia la sonrisa
con las raíces al viento
suelo de los sueños
que nos sueñan
abrazan
alimentan
de infinitud
de cotidianos imposibles
de la esperanza
de que quizá
estemos despiertos

domingo, 16 de noviembre de 2014

mayo francés

bajan los días mis escaleras
y en el living,
unas barajas,
esperan su juego
ante las fábricas de silencio

cierran sus puertas de noche
de mal sueño
de telón muerto
su ceniza no vuelve al tronco
y el destino ha quedado cojo
no recuerdo
cómo pronunciar mi nombre
no recuerdo
la última vez que dormí

sábado, 8 de noviembre de 2014

fuera de tiempo

tu nombre es
lo que crepita entre las hojas
en noches largas
de viento sin norte
la razón de que las agujas
solo digan sed
yo pronuncio
una ausencia en mis huesos
una sonrisa, y un eco
fuera de tiempo

martes, 4 de noviembre de 2014

una razón más

solo
tan pequeño
mínimo, quimérico
que caigo en las grietas
de mis propias palabras
fabulaciones
miradas perdidas

pero si te canto
poniendo la voz
más allá del tiempo
del otro
de los brazos de barro rotos
es porque estoy seguro
de que aún hay sol en tus pies

domingo, 5 de octubre de 2014

Huelga (basado en un sueño)

A vos

es mi carne
es el velo
cubriendo el rostro
de la noche muerta
una fiesta con canciones rotas
de sonrisas a destiempo
y un vino que devora su copa
y un mañana que no llega
y un penal sobre la hora
que no saben cómo patear
una huelga de las agujas
en el centro del día D